Imagínense que la oposición mandara a la batalla a una persona fuera de lo convencional,
y que rompa con la narrativa que el presidente ha logrado permear en la ciudadanía
que le ha dado tanto éxito a nivel de comunicación y victorias electorales.
Bueno, pues eso podría pasar y es algo que preocuparía bastante al presidente y sus corcholatas.
MORENA y sus aliados veían que la oposición tenia bastante cerca de mandar un candidato que se amolda,
con lo que históricamente ha representado a los partidos como el PAN y el PRI, más allá de sus diferencias propias.
Una persona preparada, de clase media o alta, con experiencia política y burocrática, así como que se manejan en cupulas de poder dentro de la política mexicana.
Algo que al presidente le quedaba como anillo al dedo por la narrativa que viene construyendo y reforzando desde que inició su mandato
desprestigiando esta clase política de “conservadores, fifis, fresas” etc. que solo buscan mantener sus privilegios que siempre han tenido.
Hasta el momento todo estaba acorde a ese plan que dejaba el camino llano para que cualquiera de las corcholatas,
sin importar cual, sea la o el próximo presidente de México.
Sin embargo, con la presentación del método de selección para quien encabece el bloque opositor,
se presentaron los aspirantes a esa responsabilidad tendiendo alrededor de 15 aspirantes.
Entre ellos tenemos exgobernadores, diputados, senadores, empresarios, etc. y que a los días de esto se han ido bajando de esa contienda
uno a uno por distintas causas en la que destaca la inconformidad con el método de selección.
A partir de ahí, una persona ha despertado particular intereses por la aceptación de la ciudadanía y lo atípico que es su perfil, lo que mencionábamos párrafos arriba.
Esa es la senadora por el PAN Xóchitl Gálvez. Y la pregunta es ¿por qué ella rompe con la narrativa de AMLO y la vuelve alguien competitiva?
Pues la respuesta y su posible elección como la candidata es complicada debido que, para la misma oposición, dilata mucho de un perfil a fin a sus valores y características.
Sin embargo, ella ha roto la dialéctica clasista de MORENA al ser una persona con origen indígena y nada privilegiada,
saliendo adelante como pudo y estudiando en una universidad pública logrando acabar sus estudios y llegando a cargos como su actual senaduría.
Entre otras de sus responsabilidades están, la encargada de todo el tema de los pueblos indígenas a nivel federal durante el sexenio de Fox, jefa delegacional de la Miguel Hidalgo en la CDMX.
Así como fue candidata a la gubernatura de Hidalgo en 2010 donde, si bien perdió, obtuvo un buen resultado con 42.5% de la votación,
contra el candidato del todopoderoso PRI de Hidalgo que en ese entonces obtuvo 50.3%; una elección con un panorama que pintaba para algo mucho peor.
Esto muestra a alguien competitiva, con experiencia, que le rompe toda la lógica narrativa a MORENA y que incluso, sin ser ingenuos, tendría más posibilidades de ganar.
Y no solo eso, sino que, ha logrado algo que no se había hecho en muchos años por los partidos políticos a excepción del caso especifico del presidente López Obrador.
Eso es el entusiasmar y animar a tener mayor participación a la ciudadanía apática y abstinente,
que no es dependiente electoral de los programas sociales del gobierno federal, algo que, sin duda, no estaba en el presupuesto de la 4T.